Archivo de la categoría: Fotocrónias

(“Reinares”)

Fotocrónicas (V)

        En lo más hondo del valle del Jubera se asientan una serie de poblaciones mínimas. Unas pocas, luchan todavía por sobrevivir; otras, ya han renunciado a toda esperanza.

         Este territorio se dio en conocer desde hace más de un siglo como las Alpujarras riojanas, sin duda en recuerdo de aquel territorio granadino casi inaccesible y de una dureza extrema.

         Cerca de la cabecera del barranco de Santa Engracia, se esconde Reinares. Es un rincón delicioso, preservado de todo vestigio moderno, al que se accede solo por caminos de herradura desde El Collado, Bucesta o Santa Marina.

         La aldea hace tiempo que se abandonó y la ruina se ha ensañado con su caserío. Aún así, conserva vestigios encantadores, como el puente medieval junto al río, o como la iglesia de San Miguel, con un inusual doble nivel de ventanales en su airosa torre. Aquel día, las nubes amagaban tormenta y la espadaña parecía erguirse soberbia hacia el cielo.

Texto y fotografía: Jesús Mª Escarza Somovilla

(“Cañón del Leza”)

Fotocrónicas (IV)

         Paraje primitivo y poderoso, tortuoso y fascinante, infinita labor del tiempo, de los movimientos telúricos y de la erosión. Una magistral y abrumadora lección de geología.

         Desde abajo, recorriendo su lunar cauce seco, no hay un momento de respiro. Todo asombra, cualquier rincón es motivo de contemplación.

         Una mañana cualquiera de verano, antes de que el sol alumbre sus umbrías, la luz saca tonalidades azules a los grises de las rocas y cárdenos a las tierras ferruginosas.

         El caos del paisaje pétreo tiene un orden estético y fotográfico que incita a un inevitable alto para disponer mi Olympus y… disparar.

         Espero que os guste.

Texto y fotografía: Jesús Mª Escarza Somovilla

“Laguna de Haedillo”

Fotocrónicas (III)

Aunque la sierra de Neila, en que se esconde este idílico paraje, no es riojana, la consideramos un poco nuestra porque en sus entrañas nace uno de los principales ríos riojanos: el Najerilla.

Su meseta cimera se eleva hasta los 2.049 metros del Campiña. Pero la mayor singularidad y atractivo de esta sierra son las lagunas. Además de la que recoge la imagen, hay un amplio repertorio de ellas, como la Tejera, Negra, Larga, la Cascada, las Pardillas, los Patos…

No en vano, Neila es serranía de antiguos glaciares, que con el devenir del tiempo han ido dando paso a estos valiosos espacios húmedos que recogen las nieves de deshielo y las van drenando, poco a poco, con sabiduría, hacia las zonas bajas para el aprovechamiento de sus tierras, animales y personas.

Territorio, además, de pinares, agrestes barrancos, pastizales y pueblos de recia belleza. Sus infinitos y generosos pinares le han otorgado riqueza y una cultura ancestral que todavía conservan en buena medida.     

Texto y fotografía: Jesús Mª Escarza Somovilla

“Ermita de Santa María de Rute”

Fotocrónicas (II)

Restos visigóticos de la ermita de Santa María de Rute (Ventas Blancas). Entre tierras de viñas, olivos y almendros, languidece esta reliquia de mediados del primer milenio. Pequeño cenobio que, posteriormente, pasó a pertenecer al monasterio de San Prudencio del Monte Laturce.

El río Jubera pasa cerca de aquí, jalonado por un reguero de chopos que, en otoño, ponen un contrapunto amarillo a los rojos del viñedo. El lugar en el que reposan estas ruinas, hace tiempo que quedó fuera del antiguo tránsito entre Murillo y Ventas Blancas.

Un día de otoño, tomé mi “caballete, la caja de acuarelas, la paleta de colores y mi bata de pintor» y me acerqué hasta sus antiguas piedras. La mañana era para coger pan y untar. Elegí el ángulo más idóneo, valoré la luz, la saturé, discriminé los elementos que molestaban y… disparé mi Olympus.

Espero que os guste el resultado.

Texto y fotografía: Jesús Mª Escarza Somovilla

“A la sombra del Monte Laturce»

Fotocrónicas (I)

Sin alcanzar ningún tres mil, La Rioja ofrece paisajes muy variopintos y sugestivos en su recoleta geografía. Entre el Iregua y el Leza, se yergue sobre el piedemonte el risco del Monte Laturce, roquedo altivo, atalaya impagable hacia el valle del Ebro y hacia la tierra de Cameros.

Desde Clavijo es un paseíto alcanzar su cumbre, pero desde su lado Este ofrece una arista y unas canales que exigen voluntad y esfuerzo para coronar su cima. 1.040 metros de altitud dicen los mapas, y 844 la fecha que figura en su cruz y en la que se dice que el Apóstol Santiago se apareció al Rey Ramiro antes de la presunta batalla de Clavijo.

La fotografía la tomé en el camino de Clavijo a Ribafrecha, por el lado Norte de la peña. Hermosas tierras de almendros, olivos y viñas, con las laderas yesíferas de la Muralla de Zenzano al fondo.

Espero que os guste la imagen.

Texto y fotografía: Jesús Mª Escarza Somovilla