Fotocrónicas (LXXI)

         El piedemonte de la Peña Laturce se extiende en suave caída hacia el valle del Ebro por el Norte, y más abrupta hacia el valle del Leza por el Este y hacia el valle del Iregua por el Oeste. En las zonas más altas el cereal se adapta mejor al terreno. Más abajo, lo hace el viñedo.

         Uno de estos días, caminando entre Alberite y Ribafrecha, con el cielo cubierto pero con una luz envolvente que espantaba las sombras, he podido contemplar este espectáculo de verdes y amarillos de las tierras espigadas, el juego de líneas, de ribazos, colinas, caminos, lindes, casas de labor y árboles dispersos. Es la transición entre la primavera y el verano, con los trigos, cebadas y avenas pintando de verdes y amarillos el paisaje.

         Y me ha venido a la mente el pintor Vincent Van Goh y sus campos de Arlés. Pinceladas puntillistas y líneas onduladas, trazos impresionistas, contrastes surrealistas, formas de enorme fuerza expresiva. Mi Olympus lo vio así y lo recogió como un humilde homenaje al genio holandés.

Texto y fotografía: Jesús Mª Escarza Somovilla