Fotocrónicas (LXXXI)

El increíble río Cares nace leonés y muere asturiano y en su breve discurrir tiene el privilegio de haber quebrado la colosal mole caliza de los Picos de Europa, separando así el Macizo Occidental (o Cornión) y el Macizo Central (o Urrieles). Entre Caín y Puente Poncebos ha tallado un desfiladero de 12 km. con desplomes de hasta 2.000 metros, por el que se hacen sitio la senda, el canal de agua y el propio río. Es la fascinante Garganta del Cares.

Sin llegar a esas cifras, lo cierto es que aquí en La Rioja tenemos un acólito que tampoco desmerece: el humilde y encantador río Leza. Entre sus méritos, sobresale uno excepcional: haber creado un Cañón impresionante.  Una profunda y sinuosa angostura de 8 km. que va de Soto en Cameros a Leza de Río Leza y que tanto desde arriba como desde abajo corta el hipo.  

La imagen de hoy está tomada en el punto más espectacular del Cañón del Leza: las Fuentes del Restauro. En época de estiaje, desde Soto hasta aquí el agua desaparece bajo una ingente capa de cascajo, pero en este lugar dos imponentes surgencias le devuelven a la vida. La orografía cohíbe por su derroche, los cortados caen a plomo casi 500 metros, la vegetación trepa por doquier y la piedra se modela con delicadeza, despacio, a gusto del río.    

Texto y fotografía: Jesús Mª Escarza Somovilla