Fotocrónicas (LXXXIII)

El río Manzanares nace en el Hayedo de Santiago, que es el sector más oriental de las cumbres de Monte Real. En apenas 15 km. entrega su caudal al hermano mayor, el Cidacos, cerca de Peroblasco. Pero antes, tiene el honor de pasar por Zarzosa y por el pueblo que hoy nos atañe: Munilla.

Los primeros documentos que hablan de Munilla datan del año 1.024. Pero su notoriedad le vino mucho más tarde. En el siglo XVIII, 21 fábricas textiles daban trabajo y riqueza al pueblo. El comercio de todo tipo de productos y los más dispares servicios abastecían y atendían a las gentes de la comarca y aún a los del alto Leza y Jubera. En el año 1.877, se contaban 2.432 personas. Todo parecía sonreír a Munilla. Pero llegó el siglo XIX y su Revolución Industrial arruinó los modos tradicionales de producción. Las fábricas textiles y de calzado cerraron (o marcharon de allí a Arnedo o a Logroño) y el declive poblacional fue atroz. En 2017 quedaban 107 personas.    

La imagen es puro contraste. Luces y sombras; color y gama de grises. Un entorno lacerado de bancales baldíos y con una notable deforestación, se contrapone con un caserío amplio y hermoso y con el atractivo que pintan las nieves, arriba, en el Hayedo de Santiago, como promesa de agua y frescor. Munilla es un encantador pueblo fantasma que no sabe bien cómo ocurrió.

Texto y fotografía: Jesús Mª Escarza Somovilla