Fotocrónicas (XC)

En el lado Sureste de la Sierra de Urbión, a 1.753 metros de altitud, escondida entre farallones rocosos y densos pinares, resiste una reliquia geológica labrada por la presión del hielo hace unos dos millones de años. Conocida como Laguna Negra, cuando refleja el limpio cielo soriano se convierte en la perla azul del Urbión. Toda la sierra tiene una enorme riqueza natural que se hace realidad en cumbres (Peñas Claras, Tres Provincias, Muñalba, Camperón, Zorraquín… y la Muela de Urbión), en valles (Revinuesa, Urbión, Portilla, Río Frío… y el mismísimo Duero) y en lagunas (Urbión, Larga, Helada… y Negra, por supuesto)

Al asomar el otoño, la tensión cromática entre el verde de los pinares sorianos y las moles de piedra blanca se relaja y entonces luce sus hermosas galas el arbolado caducifolio: hayas, robles, abedules, álamos, serbales… Así, no es de extrañar que, ante tanta hermosura, Antonio Machado escribiera para su obra «Campos de Castilla“:

“…agua pura y silenciosa

que copia cosas eternas;

agua impasible que guarda

en su seno las estrellas.”

 

Texto y fotografía: Jesús Mª Escarza Somovilla