Fotocrónicas (LXIV)

         Costituye uno de los sectores más importantes del largo espinazo que forma el Sistema Ibérico. Y, además, alberga su cota máxima, el Moncayo (también conocido como San Miguel) con sus 2.316 metros de altitud. Impone desde cualquier vertiente que se observe su solitaria figura, expuesta y venteada. Y ello es porque esta sierra se levanta muy distante de otras elevaciones importantes.

         Tanto desde Aragón, como desde Navarra, La Rioja y Soria, la oronda figura de esta montaña es una compañía constante a poco que subamos a cualquier lado y que el tiempo no impida su visión. Su nombre viene del latín Mons Caius (monte muy pendiente, de mucha cuesta). Y así es.

         De entre las diversas vías de ascensión, recomiendo la que se inicia en la Ermita de la Virgen del Moncayo, a 1.620 metros. El camino gana la Hoya de San Miguel, pero la evita por el contrafuerte que la separa de otra Hoya, la de San Gaudioso, sale al cerro de San Juan y ya, sin dificultad, alcanza la cumbre. En un día amable y claro, desde allí creeremos tener el mundo a nuestros pies. A disfrutarlo.

Texto y fotografía: Jesús Mª Escarza Somovilla