Fotocrónicas (CIII)

Como ya se dijo en una Fotocrónica anterior, el río Iregua nace en los Hoyos de Iregua, en Sierra Cebollera, y discurre alegre en dirección Norte durante 62,5 km. hasta desaguar en el Ebro, cerca de Logroño. Al alcanzar las peñas de Islallana el río se hace adulto, anchuroso y reposado, y dedica sus últimas fuerzas a regar con nobleza la fértil vega que se alarga por los municipios de Nalda, Albelda, Alberite, Lardero, Villamediana y Logroño.  

La geología, que suele ser un libro abierto, parece decir que hubo una época en que las aguas tenían una fuerza y una altura tan notable que fueron capaces de labrar los conglomerados de las peñas que se extienden entre Viguera y Nalda. Y lo hicieron con la fina delicadeza del mejor ebanista.

La imagen de hoy está tomada desde las ruinas del convento de San Antonio, en Nalda. La nieve, reciente y generosa, cubre por completo el paisaje, salvo los rojizos farallones de Peña Bajenza, las Peñas de Islallana  y el Castillo de Viguera. A la altura de Islallana, la abertura deja apenas paso al río y a la carretera. Atrás quedan las tierras ganaderas de las antiguas tribus Pelendonas. Delante, los dominios agrícolas, más amables y feraces, de los Berones. Esa fascinante angostura es la Puerta de Cameros.

 

Texto y fotografía: Jesús Mª Escarza Somovilla