Fotocrónicas (CXXII)

Para quien suscribe estas Fotocrónicas, nada hay en la fascinante isla de La Palma más atractivo a nivel montañero que la Ruta de los Volcanes. Transitar este espinazo volcánico que divide de Norte a Sur la Isla Bonita es una lección magistral de geología, una visión emocional de esa Naturaleza que se debate entre el Apocalipsis y el Paraíso.

La contemplación de tanto prodigio le deja al montañero henchido como un globo. Imaginar que de aquel caos haya sido posible esta delicia mineral, le pone el ánimo mohíno y le embelesa los sentidos. El juego tan estético de formas, colores y texturas le abruma y prefiere no pensar demasiado y disfrutar a calzón quitado.

La travesía en cifras dice que desde el Refugio del Pilar (a 1500 metros de altitud), hasta Fuencaliente (Los Canarios, a 750 m.) hay unos 18 km. de recorrido. El punto más elevado se alcanza en Las Deseadas, en donde se llega a los 1900 metros. En este peregrinaje hacia el Sur por el largo lomo del espinazo de la isla, se pasa por los volcanes Hoyo Negro, Duraznero, Las Deseadas y San Martín. En Los Canarios se yergue el San Antonio. Y desde aquí podemos contemplar el Teneguía, que explotó en 1971.  

La imagen de hoy recoge el Volcán San Martín, probablemente el cono volcánico más perfecto y hermoso de toda la Ruta. Esa gama de rojos, ocres, pardos y grises resulta irreal. Y los verdes de los pinos canarios que motean las tierras volcánicas con un resplandor eléctrico, terminan de convencer al montañero que vive un sueño delirante.  

 

Texto y fotografía: Jesús Mª Escarza Somovilla