Fotocrónicas (LXXX)

Aquellos tiempos en que ingentes rebaños de ovejas se alimentaban por estas majadas y puertos parecen tan lejanos que hacen dudar si alguna vez pudo ser real. Pero así fue, hubo una época en que miles de merinas anegaban durante medio año los Cameros y las Viniegras, alimentándose en sus ricos pastos de verano antes de partir en otoño hacia el Sur.    

La vida con mayúsculas, sobretodo en Cameros y en las Viniegras, estuvo mediatizada durante siglos por el Honrado Concejo de la Mesta (creado por Alfonso X el Sabio, en 1273). Cañadas, cordeles y veredas; mayorales, rabadanes, pastores y zagales; corderos, borregos, borras, andoscas, igualadas y viejas; mastines, lobos, chozos y apriscos… Seis siglos después, la Mesta desapareció y con ello una época esencial de España.

La imagen de hoy está tomada desde el puerto de Peña Hincada, paso natural entre las comarcas de Cameros y las Viniegras. Los frondosos bosques cameranos se convierten en las Viniegras en infinitos pastizales que alfombran estos altos valles. Ríos y arroyos de distinta condición, como el Berrinche, el Morcarizas, el Brieva, el Ventrosa. El Hormazal, el Urbión, el Portilla… terminan por entregar su tesoro al hermano mayor: el Najerilla. 

Texto y fotografía: Jesús Mª Escarza Somovilla