Fotocrónicas (LXXII)

         La primavera es la estación más veleidosa del año. Quizás sea por su juventud, recién nacida con ímpetus desmedidos, y en su vital exuberancia la vegetación se despliega sin control, creciendo con avidez, transpirando fogosamente… Así, con los primeros calores preveraniegos, la evaporación satura el aire y desarrolla cúmulos nubosos que en ocasiones provocan tormentas tan fascinantes como la que recoge la imagen. Las tormentas de desarrollo asustan y pueden hacer mucho daño pero, en esta ocasión, resultó un regalo para los sentidos.

         La viví como si la Naturaleza se exhibiera para mí, un andariego entre Ventas Blancas y Murillo. El escenario recoge la salida del río Leza de las tierras de Cameros hacia la llanada del Ebro, con la Muralla de Zenzano, Cuernosierra, Rodalillo y Laturce como testigos del Apocalipsis tormentoso.

         Los colores están pervertidos por el efecto dramático, a fin de reforzar la panza siniestra de la tormenta y las prietas cortinas de agua. Ojalá que os guste.

         Texto y fotografía: Jesús Mª Escarza Somovilla