Fotocrónica (LXXVII)

Desde el puerto de la Rasa hasta el puerto de Sancho Leza (los dos pasos de montaña entre el Camero Nuevo y el Camero Viejo) varios pueblos se posan en los contrafuertes y en los pliegues de estas laderas que caen hacia el Iregua. De Norte a Sur, son Almarza, Pinillos, Gallinero y Aldeanueva. Arriba, en el cordal, la línea de cumbres se encrespa hasta los 1.585 m. del Horquín. Las faldas de estos montes se pueblan de un rico arbolado de hayas, robles y encinas. De jugosos pastos y de viejos bancales de perdidos cultivos. Y con arroyos, breves, cantarines y de frescas aguas.

Pinillos queda escondido en el profundo tajo del barranco de Rioseco si no fuera porque la iglesia de la Asunción se yergue en su cerro como un faro de Cameros. El caserío es pequeño y seductor. Con buenas casas nuevas y otras por remozar, como la de la imagen, que nos muestra de forma cruda lo que ocultaba el ajado revoque: la piedra tosca, el adobe, el entramado de la madera. Pura pedagogía de arquitectura camerana.

Texto y fotografía: Jesús Mª Escarza Somovilla